Folclore en Argentina

Folclore en Argentina

Un sentimiento que vertebra una región

PARTE I

La visión de un extranjero

Folclore en Argentina. Al visitar el nordeste argentino se me han abierto de par en par las puertas a un mundo desconocido por mí, el cual está marcando mi paso por esta increíble tierra de contrastes. Si bien la idea de que Argentina es un país muy musical me ha ido acompañado durante estos meses, la diversidad de sus cantos y bailes era totalmente desconocida.

El tango, tan presente en la capital, o el cuarteto que te encuentras en cada rincón de la provincia de Córdoba, eran mis referentes musicales en lo que a sonidos tradicionales se refiere, pero al viajar principalmente por la provincia del Chaco descubrí las mil y una opciones del folclore argentino. Suerte que tiene uno.

Y esas puertas ficticias no se abren solas, hay alguien que te motiva lo suficiente como para seguirle, confiar y acompañar en esa inmersión cultural.
Hoy en día me siento orgulloso y feliz de poder saludar en este mundillo a varias personas sumergidas en el folclore y de poder decir que soy amigo de seres bondadosos que desde la solidaridad plena han puesto las bases para que yo descubra este paisaje sonoro, el relato gráfico que durante unas semanas ha ido construyendo en  mi interior un mundo armónico lleno de códigos, pasos básicos en ocasiones y complejos en la mayoría de ellas, y por supuesto de conexiones humanas más allá de las dificultades del día a día, creando comunidad y ofreciendo solidaridad.

Obviamente para mi es un placer disfrutar del bandoneon, las guitarras, violines y dobles voces que se mezclan con los sapucais que amorosamente lanza el público, resultado de la pasión que se siente entre el respetable cuando las canciones se vuelven poéticas.

Este es el punto de vista de un extranjero que se encuentra con todo esto, con sorpresa y admiración, en una zona no muy visitada por los turistas habituales. Es de recalcar esto ya que desgraciadamente se le da poca cancha en nuestra Europa a un movimiento cultural que a priori a mi me resulta cuanto menos tan interesante como el tango.

De hecho podría decir, desde el desconocimiento y basándome en suposiciones, que el folclore, que para mi va engordándose cada día con más y más estilos, tiene mucha más repercusión en Argentina que el propio tango. Festivales como el de Cosquín, con sus selecciones y previas por todo el país, atesoran una reputación reseñable, siendo una fecha señalada para todos aquellos amantes de estas músicas y bailes.

La música, la pasión por ella y el amor por las tradiciones y los paisajes musicales emocionan, seas español, chino o de Jutlandia. La expresión artística es un lenguaje universal y por mucho que uno se sienta ajeno hay lugares comunes en donde se encuentran conexiones que nos unen incluso existiendo diferencias.

No exagero cuando digo que me siento un privilegiado sumergido en un mundo que no es el mío. De hecho es excitante saberse ignorante y en ocasiones sintiéndome confuso sin saber qué hacer, dejándome llevar por el bonito gesto del anfitrión que indica con cariño como debo bailar ritmos que no soy capaz de reconocer.

Chamameceros y el Chaco Argentino

Folclore en Argentina

Un grito de alegría, esperanza, solidaridad y de comunidad.

Hablaba con una amiga sobre lo alejado que uno se siente de todo lo que rodea a esta sociedad politizada y polarizada cuando estamos disfrutando de los bellos acordes y las preciosas voces pertenecientes al folclore. Durante el rato que se está disfrutando de todo esto uno olvida completamente las tiranteces causadas por la situación del país.

De hecho no puedo dejar de sentir curiosidad por el cariño que uno encuentra entre los asistentes a las peñas, de la solidaridad creciente cuando la entrada del espectáculo se paga con productos para repartir entre los necesitados o el compañerismo cuando hay que montar y organizar todo el berenjenal necesario para que la cosa funcione. Y eso a uno le hace reflexionar, porque sin querer entrar en temas pantanosos, no puedo dejar de pensar si no es que en nuestra parcela de cotidianidad no nos están manejando desviándonos de esos principios y valores que se encuentran en las buenas artes del folclore.

Quizá por eso lo haya encontrado tan atractivo. El darme cuenta de que el ámbito folclórico no solo tiene sus ramalazos artísticos, obviamente, si no también un lado muy humano. Como ejemplo podría nombrar la comodidad que he sentido yo mismo al ser tan bien recibido en este espacio de camaradería, como también creo que ha sido llamativo para muchas personas el hecho de que un español ande por estas tierras y además se interese por estas artes tan propias y genuinas.

Obviamente para mi es un placer disfrutar del bandoneon, las guitarras, violines y dobles voces que se mezclan con los sapucais que amorosamente lanza el público, resultado de la pasión que se siente entre el respetable cuando las canciones se vuelven poéticas.

Todavía me falta, me falta mucho para fusionarme enteramente con la avalancha musical que sorprende a un profano en la materia. No soy capaz de diferenciar los estilos; Me falta mucho, insisto, para entender bien los conceptos. Y eso aún habiendo tenido buenos profesores, necesito más tiempo para asimilar bien cada uno de los palos musicales.

Folclore en Argentina

Mirapacha

Mirapacha es un precioso hostel rural en la localidad de Miraflores en el Chaco. Y no solo es un lugar en donde pernoctar y disfrutar de la calma y tranquilidad, es también un patio cultural en donde poder exponer arte de diversa índole. Su instagram aquí.

Ese lugar y lo que allá se pudo disfrutar, fue un punto de inflexión para mi, en donde encontré el ambiente necesario para empezar a entender por qué se cuenta que el folclore, y sobre todo el chamamé, es un estilo de vida. Y si no, que se lo digan a los que incondicionalmente recorrieron trescientos kilómetros hacía el interior de la provincia, puerta de entrada al impenetrable, un rincón oculto en el norte de Argentina,  solo por el amor a la música. Estos detalles le hacen a uno ver que todo esto va en serio. Aquel sábado de Octubre pudimos disfrutar de las actuaciones de unos grupos de los que jamás había oído hablar, obviamente, pero que me quedarán en el recuerdo sin lugar a dudas, principalmente por el combinado de chavalitos de corta edad que forman Los chimichurris, una banda de Castelli, que me sorprendieron con la puesta en escena y el desparpajo del que yo considero su líder.

En Mirapacha, en ese lugar tan especial, muchas personas aportaron su granito de arena en la consecución de un sueño que se materializó convirtiéndose en una realidad que ilusiona y enriquece.

Por ésto y por otras tantas cosas, como el amor recibido por el que os escribe de toda la gente con la que he vivido esta bonita aventura en el Chaco, siento que es un lugar que ha hurgado en mi alma robándome un trocito de mi corazón que ya venía desmenuzado por todos estos meses por la Argentina.

Me voy, no sin pena, de un lugar que muy pocos conocen y que guarda muchos estímulos para disfrutar de la vida, amenizado todo con una banda sonora que más y más retumba en mi recuerdo. No puedo dejar de mencionar los grupos, bandas y músicos que más me han gustado en su paso por las peñas de Resistencia o Mirapacha. Nordestada podría ser el punto de referencia por esa fuerza de un dúo que recita con pasión y que aboga por la sencillez y la modestia en su presentación. Una modestia que contrasta con la impresionante puesta en escena de la que pude disfrutar cuando vi la actuación de las Guaynas Porá. Contrabajo, acordeón, voces femeninas que suenan a gloria y la performance de una bailarina portuguesa que mezcló la danza con los ritmos chamameceros en el patio de una sala de exposiciones.

Obviamente no puedo olvidarme de las actuaciones de gente como Daniel Sotelo. Un cantante que a mi en lo personal me aportó mucho más que solo música. Un pasaje intimista en su propuesta, de esas que tanto me gustan, porque sí, debo reconocer que soy más amante de lo sencillo que de lo festivo, aunque disfruto con todo ello, si no por igual, sin hacer distinciones.

En lo personal es imposible estar más agradecido. No tengo ni idea, me supera y me abruma tanto amor recibido, así que no, no sé cómo hacer para devolverles a ellos, a todas esas personas encantadoras, tanto cariño como recibí. Lo que puedo decir es que me he enamorado. El sentimiento sería algo similar a eso, una dulce presión en mi pecho, unas mariposas revoloteando no solo en mi interior cuando echo la vista atrás y me fundo con el recuerdo

Puedes indicar que te gusta el artículo o compartir en tus redes sociales

2 comentarios sobre «Folclore en Argentina»

  1. Daniel Sotelo dice:

    Chema querido! Que decir…me encanto cada palabra y como te tomas el tiempo para redactar tanta belleza y describir a nuestro querido chaco, te esperamos cuando quieras, tenes las puertas de nuestra provincia y nuestros hogares abiertos! Abrazoo

    Responder
    1. Chema Fk dice:

      Un placer, Dani. Como puede imaginar soy un ignorante pasajero, pero que ha disfrutado mucho de aquello tan bonito que atesoráis en esas musicales y artísticas tierras 🙂
      Un saludo, Nos vemos pronto!

      Responder

Deja un comentario